9/7/11

Crónicas del Camino (II): Un “Recreo” para el alma

    “¿A qué le tienen más miedo en la escuela?”

   Éstas fueron mis palabras, dirigidas a dos niñas presentes en la Presentación del mi Libro “Pedagogía de la Alegría” en el Hall de la Municipalidad de Recreo (provincia de Santa Fe).

   La respuesta que adivinaría cualquiera no fue ninguna sorpresa, pero arrancó sonrisas entre los presentes al escucharse las tímidas voces que afirmaron su temor a las evaluaciones. Este histórico temor de los niños es tan conocido como el gusto por los recreos.  El detalle simpático es que los adultos también temen a los exámenes y añoran con nostalgia una situación de “recreo permanente”.  Sea fin de semana, sean vacaciones o sea la jubilación, estos momentos se transforman en “recreos” esperados con ansias.

   ¿Acaso alienados por la vorágine laboral?
   ¿Tal vez insertos en un lugar que no sienten suyo?
   ¿Quizá hacinados por situaciones de conflicto?

   La tensión prima en la existencia de la sociedad contemporánea, afectando no sólo a los adultos, sino también a los niños.

   ¿Perdiste la capacidad de disfrutar lo que haces?
   Si es así, es posible que al llegar el “recreo” tan anhelado, tampoco tengas capacidad para gozar de él.
   Entonces… habrá que re-aprender a vivir cada instante, incluyendo el reencontrar el sentido de lo que hacemos.  Y para esta tarea es importante tomarse un recreo: un tiempo para el alma, para reflexionar y enfocar una nueva mirada sobre nuestra vida y nuestro trabajo.
   Si un educador disfruta su labor, no le parece pesada, no la considera un lastre, y en vez de añorar un futuro de tiempo libre, encuentra la libertad y una alegría profunda en su trabajo: se siente realizado.  Y encuentra el equilibrio diariamente: trabajo y descanso, labor y tiempo libre, tarea y recreo…

   En la película “Pequeño Buda” se muestra al asceta Sidharta que oye a un maestro enseñando a su aprendiz sobre un instrumento musical:

“Si estiras mucho la cuerda, se romperá…
Y si la dejas floja, no sonará…”.

 Repitiendo estas palabras en su interior, Sidharta comprendió que había errado el camino…  y encontró el camino medio.

   “Examinar” la propia vida también causa temor, y por eso muchos rehúyen el hacerlo.
   Un libro (como por ejemplo: “Pedagogía de la Alegría”) es un auxilio para reflexionar sobre uno mismo.  El libro es un amigo paciente, que espera el momento oportuno en será tomado por nosotros para “charlar”.  Un recreo para el alma.  Nadie nos mide, nadie nos aprueba o desaprueba.  No hay evaluación.  No hay temor.  Hay oportunidad de aprender.  Hay oportunidad de cambiar.

   ¿Y por qué cambiar?  Justamente porque la tensión es lo que prima en la sociedad y en nuestra vida personal; la cual se manifiesta en nuestro cuerpo en forma de diferentes bloqueos, dolencias e incluso enfermedades.
  En relación a esta última cuestión, Oscar Ramos, Instructor de Artes Internas, disertó en la Presentación del Libro explicando: cómo ubicar nuestro cuerpo para que se relaje, cómo aplicar nuestra conciencia en su verdadera construcción.  Aludió, por ejemplo, al hecho de que la relajación no es esa postura que se adopta comúnmente al “desparramarse” en un sillón para mirar una película.  Pero esto… lo dejamos para otra Crónica del Camino.

   Agradecemos infinitamente a Javier Donetti y a sus colaboradores de Cultura de la Municipalidad de Recreo, por la preciosa oportunidad que propiciaron para mí, para Oscar y para los docentes, directivos y madres que asistieron a la conferencia.  Fue un Recreo para el alma.

Alejandra Lucía Rotf


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