28/10/16

Será para Bien... (Cuento hindú)



Será para Bien

Cuento hindú

El primer ministro del rey era un hombre de visión clara y gran ecuanimidad. 
El rey, por ello mismo, tenía enorme confianza en su ministro. 
A menudo el ministro decía ante un acontecimiento o circunstancia: «Será para bien.»

Pero he aquí que un día el rey estaba utilizando un cuchillo y se rebanó por completo uno de los dedos de la mano. 
El primer ministro, que en ese momento estaba presente, declaró sin perder la calma:
-Será para bien.

El monarca montó en cólera. ¿Cómo podía ser para bien que se hubiera cortado un dedo y una de sus manos quedara mutilada para siempre? Indignado y decepcionado, el monarca ordenó que metiesen en la cárcel al primer ministro. El ministro dijo:
-Será para bien.

Días después el reino fue conquistado por un reino vecino. El monarca del reino invasor ordenó a los sacerdotes que sacrificasen al monarca sometido a los dioses.

Iban a matarlo en sacrificio cuando descubrieron que le faltaba un dedo, por lo que tuvieron que desistir del sacrificio ritual, dado que no se puede sacrificar a los dioses un cuerpo imperfecto. 

Entonces el monarca vencedor dijo:
-En tal caso, sacerdotes, sacrificad al primer ministro.
Pero como el primer ministro estaba en prisión, nadie logró dar con su paradero. 

Pasadas unas semanas, fuerzas leales al monarca destronado reconquistaron el reino. 

Entonces el rey se dio cuenta de que su primer ministro había tenido razón. Gracias a su mano mutilada y a que el ministro estaba encarcelado, ambos habían salvado sus respectivas vidas. El rey llamó al ministro y lo abrazó.
-Perdóname -le dijo-; quiero que de nuevo detentes tu cargo.

Pero el ministro replicó:
-Señor, todo es tan contingente, tan inestable, que he decidido dedicar el resto de mi vida a la práctica de la meditación y la búsqueda de lo Sublime.

El monarca contestó:
-Será para bien.

El ministro repuso satisfecho:
-Habéis aprendido la lección.

El Maestro dice: 

La persona ecuánime sabe que a veces 
una maldición se torna una bendición 
o una bendición una maldición. 
Por ello, mantened la cabeza tranquila 
aun en las circunstancias aparentemente más dolorosas.

Fuente: Ramiro Calle